¡Quiero ir a Francia!

Ya sé que desde hace tiempo he hecho saber que muero por ir a Japón porque los numerosos videos que he visto durante lo que va del año me hicieron alucinar. De hecho, debo decir que el deseo de ir a Japón es relativamente reciente.

Como todo buen latinoamericano, siempre he querido conocer Europa, y Francia es por mucho mi país europeo favorito. Es sólo que la presentación de París durante la ceremonia de cambio de sede durante la clausura de los pasados Juegos Olímpicos me dijo mucho, pues me pareció algo muy francés, presentando al mismo tiempo los símbolos que les dan identidad y con un buen equilibrio entre lo tradicional y lo vanguardista.

No digo que París sea una ciudad perfecta, pero sin duda alguna es una ciudad sensacional, y pienso que es la gran conservadora de lo mejor de la cultura occidental. También me fascinan el sur de Francia y la región de Alsace-Lorraine.

Pero bueno. Lo de Europa ha sido perenne, con el deseo que se aviva y se desvanece dependiendo de cómo se encuentre mi vida. Lo de Japón es porque simplemente me parece algo muy perfecto y que guarda un gran equilibrio entre el pasado y el presente.

Así mis deseos de viajar.

Foto por JOHN TOWNER en Unsplash

Entretiempo de locos

Ya ha empezado la transición de la época clara/cálida del año a la época oscura/fría del año. El verano está llegando a su fin en medio de lluvias interminables y yo casi me acabo de regresar a mi casa.

Ahora con nuevas libertades renovadas y limitaciones qué sortear, me quedo en mi casa demasiado tranquilo porque no me apetece caminar mucho por la colonia que está a un lado del coto en donde vivo. Principalmente por la variante delta del bicho y la reticencia de muchas personas a cuidarse.

El caso es que mi vida pudiera verse calmada, pero ahora que estoy solo y en mi propio medio, estoy empezando a ver las cosas de manera diferente. Por alguna razón, durante el último tiempo en casa de mi madre, se me quitaron las ganas de hacer muchas cosas, y apenas saqué algún provecho de los recursos que hay disponibles allá. Perdí la inspiración al grado de dejar este blog de lado, y sólo me concretaba a ver videos y películas.

Las cosas no estaban bien, mi salud no estaba bien, y tal vez todo eso me afectó.

Pero bueno, creo que ahora sólo tengo qué pensar en hacer ejercicio, en comer como a mí me gusta, y en arreglar algunas cosas que tengo pendientes. Creo que, al no poder vagar libremente como lo hacía antes, mi pasatiempo consistirá en revisar mis metas e ir tras ellas, y la principal es adelgazar.

A ver cómo me agarran esos días de sol oblicuo y luz amarillenta que se va pronto. Por lo pronto, mis tenis, mis mancuernas y mi tapete de yoga están listos para la acción.

Foto por en Unsplash

Mi visión de los Juegos Olímpicos

Creo que desde Atlanta 96 no me embebía viendo los Juegos Olímpicos. Ahora sí vi mucho.

Pero después de Atlanta 96 vino la vida laboral, y para 2020 vino la vida híper-hogareña.

Ahora voy a hablar de mis sentimientos acerca de los Juegos Olímpicos dando detalles.

Hasta la fecha, los que más me han gustado, y por mucho, han sido los de Barcelona 92 por el ambiente, por la forma en la que se desarrollaron muchas competencias, por los detalles de la producción televisiva, por lo hermosos que eran algunos de los recintos, y por el Dream Team. Barcelona es una ciudad realmente hermosa y que supo hacerse publicidad. Creo que ninguna ciudad ha aprovechado tanto el movimiento olímpico para desarrollarse como Barcelona. También me gustaron mucho los juegos de Beijing 2008, sobre todo por los grandes como Michael Phelps, Usain Bolt y Yelena Isinvayeva. Y en esos Juegos sí que hubo una grandiosa ceremonia de inauguración y una producción televisiva espectacular.

Los juegos que menos me han gustado han sido justo los de Atlanta 96, con sedes hechas al aventón, muchos favoritismos, y un pueblo estadounidense nada hospitalario.

Un tema importante cuando se habla de los Juegos Olímpicos es la ceremonia de entrega de la bandera olímpica, que es parte del Protocolo de Amberes que se usa para las ceremonias de inauguración y clausura. La presentación que más me ha gustado ha sido la de Japón en Río, la cual transmitió una gran emoción por ser sede, y que centró su tema en su afán de mostrar una modernidad a ultranza mediante un gran despliegue tecnológico. La cultura japonesa es hermosa y muy rica, pero prefirieron mostrar lo que se ve habitualmente en los medios. Y la que menos me ha gustado ha sido la de Brasil en Londres, pues me pareció que ese plan de hacer las cosas tan a lo pobre no daba una buena imagen, y tal vez reflejaba el complejo de Latinoamérica. Y pareciera que los brasileños no se esforzaron por hacer las cosas un poco bien, ni en la presentación ni durante la justa. A final de cuentas, los juegos de Río 2016 fueron marcados por una gran desorganización.

La presentación de China en Atenas 2004 mostró folclor puro, una demostración cultural del nuevo país sede, y un apoyo audiovisual que mostraba a la ciudadanía involucrada con los juegos, algo que Guadalajara hizo casi igual para los Juegos Panamericanos de 2011. La presentación de Inglaterra en Beijing 2008 se centró en la cultura popular, en su folclor contemporáneo, y en sus elementos más icónicos. Inglaterra ha hecho un aporte grandísimo a la cultura popular contemporánea y aprovechó ese recurso al máximo.

En cuanto a la presentación de Francia en Tokio 2020, no me acabó de gustar el hecho de que no la hicieran en el estadio. El evento que hicieron en París fue estupendo, pero tal vez combinando ambos escenarios hubiera sido maravilloso. El apoyo audiovisual fue una genialidad, pues rompió los paradigmas, mostró a la ciudad de una manera innovadora, se enfocó en algo más de la gente de a pie y en lo que se ha convertido en la nueva marca del movimiento olímpico: los deportes denominados como “urbanos”. Y otra cosa muy importante es que reflejó a la perfección lo que Francia quiere mostrar al mundo: la amalgama entre lo tradicional y lo vanguardista. Y el logo de los juegos luce como algo muy francés.

Esos deportes “urbanos” que hace 30 o 40 años se veían como actividades de vagos, ahora son los que el movimiento olímpico está aprovechando para subsistir, y sin duda una gran competencia para los X Games de ESPN. ¿Algo que tenga qué ver con progresismo? En todo caso, sería una gran idea incluir el parkour como deporte olímpico. También sería interesante que incluyeran un deporte panamericano como es el patinaje de velocidad.

En cuanto al encendido del pebetero, creo que el mejor hasta la fecha ha sido el de México 68. El que se encendió más directamente y reflejando el esfuerzo humano. Los juegos de México 68 no me tocaron, pero he visto películas, y creo que fueron unos buenos juegos, especialmente por el diseño gráfico creado para la ocasión y por el aprovechamiento de los espacios construidos a posteriori. Desde Londres 2012 hasta Tokio 2020, pareciera que el pebetero ha perdido relevancia. Pero curiosamente, los brasileños tuvieron el acierto de encender un pebetero con la misma llama en un lugar adicional en la ciudad, en donde todos pudieran verlo.

Y en medalleros que me han llamado la atención, indudablemente el que más lo ha hecho es el de Seúl 88, con la U.R.S.S. todopoderosa y con Alemania Democrática detentando su pedazo de gloria germana.

También Seúl 88 me gustó. Digamos que las tres ediciones de Juegos Olímpicos que más me han gustado son 1. Barcelona 92, 2. Beijing 2008 y 3. Seúl 88.

Los deportes que más me gusta ver en Juegos Olímpicos son el atletismo, la natación, el remo y la equitación, y muy especialmente las competencias de larga duración como el maratón, el ciclismo de ruta y el triatlón. Los deportes que me desesperan son el tae-kwon-do, el box y la prueba de persecución en ciclismo. Los taekwondoínes que van a jugar a que no les den y nada más se la pasan pegando brinquitos, los boxeadores que se tiran y no se dan, y la persecución individual con sus giros a vuelta de rueda. Y en cuanto a la gimnasia artística, es el deporte que más he visto evolucionar. Sin embargo, creo que antes las ejecuciones eran mejores y los gimnastas de antaño, como Nadia Comaneci, tenían un mejor dominio de sus movimientos corporales. Ver videos de la gimnasia de Seúl 88 y Barcelona 92 es un deleite. Y sin duda alguna, Nadia Comaneci ha sido una fuera de serie.

Una sensación muy particular que experimento durante unos Juegos Olímpicos es la nostalgia que que me invade cuando empiezan las competencias de gimnasia rítmica, pues es una de las últimas pruebas en presentarse y una señal de que los juegos llegarán a su fin.

Y finalmente, algo grandioso que tienen los Juegos Olímpicos son los momentos emotivos. Creo que el gran momento de Tokio 2020 fue cuando los saltadores de altura de Qatar e Italia se abrazaron al saber que ambos habían ganado la medalla de oro. Y minutos después un velocista italiano ganó la competencia varonil de los 100 metros planos, de manera que los dos competidores italianos festejaron juntos.

Y digan lo que digan, la carrera de los 100 metros planos en el atletismo es la verdadera prueba reina de los juegos.

Ya me explayé hablando de algo de lo que más me gusta.

Mi visión de los Juegos Olímpicos

Los Juegos Paralímpicos acaban de comenzar y aún ronda por mi mente lo que sucedió con los pasados Juegos Olímpicos.

Lo cierto es que cuando Japón se presentó durante la ceremonia de clausura de los juegos de Río 2016, generó una expectativa muy alta, sobre todo con lo que se refiere a alta tecnología y, en segundo lugar, con el desempeño de los atletas japoneses.

En aquel tiempo, yo estaba en medio de una incipiente relación con el mundillo de los otakus, y naturalmente ellos, al ser también fans de la cultura japonesa, estaban muy emocionados con la llegada de la nueva Olimpiada.

Pero se atravesó una pandemia…

Y pasó lo que pasó.

Fue triste saber primero que Japón no permitiría la entrada de visitantes para los juegos, y fue más triste saber, a pocos días de la inauguración, que se jugarían a puertas cerradas. La verdad es que me dio mucha tristeza por el pueblo japonés y por los entes involucrados con la organización, pues ellos realmente tenían muchas ganas de abrirse al mundo, de recibir a todos y de mostrar no sólo su portentosa tierra, sino su hospitalidad.

Las ceremonias de inauguración y clausura realmente estuvieron deprimentes, no sólo por la austeridad, sino porque reflejaban las pérdidas que creó la contingencia y el miedo ante un repunte en la tasa de contagios. Creo que yo, al igual que mucha gente, estaba esperando algo súper espectacular, y realmente me descorazonó lo que presentaron finalmente. Realmente lo único que se pudo destacar fue el planeta hecho con drones.

Y saber que los ciudadanos japoneses terminaron perdiendo el interés con lo que sucedía en las competencias también me entristeció. Realmente no había una interacción entre el movimiento olímpico y la ciudad, salvo las competencias que se hicieron en la vía pública y algunas otras que se podían ver desde lejos. Y la Villa Olímpica fue una isla, la famosa burbuja. Daba lo mismo que los atletas estuvieran en Japón o en cualquier otro lugar. Pero un atleta alemán dijo que era lo mejor, pues según su manera de ver las cosas, los japoneses eran los únicos en el mundo capaces de mantener la pandemia a raya.

En cuanto a los juegos, realmente fueron triunfales; las competencias hechas para atraer a nuevas generaciones fueron espectaculares, y en las competencias clásicas hubo victorias grandiosas y momentos emotivos. No faltó nada de lo que uno espera ver durante unos Juegos Olímpicos.

Creo que los más destacable fueron las dos competencias de ciclismo de ruta, el maratón varonil, los 100 metros planos varonil, un puñado de competencias de natación, los resultados de la gimnasia artística, las sorpresas de la gimnasia rítmica, la multimedallista sudcoreana en tiro con arco femenil, las competencias de clavados, y el ciclismo BMX. Me gustó que se incluyera el karate, aún cuando no parece un deporte del todo limpio, y creo que el nuevo deporte sexy es la escalada.

También me llamó la atención ver que los atletas parecen más humanos, más comprometidos con sus oficios y con unos cuerpos constituidos de acuerdo con las características de cada disciplina. Ya no se vieron personas excesivamente delgadas o excesivamente musculosas, ni gimnastas que parecían más muñecas que personas. Fuera de la salvedad de que hubo dos atletas transexuales, creo que el deporte parece estar regresando a lo esencial. Esto me hace creer en que la humanidad aún busca ir por el camino correcto.

Y me gustó el hecho de que la presentación de Francia para los Juegos Olímpicos de 2024 rompió los paradigmas. Me hubiera gustado que también hicieran algo en el estadio, pero la emoción desbordada en la Place du Trocadéro fue contagiosa.

Así lo que pienso de Tokio 2020.

Verano de 2021

Esta es la primera publicación de agosto. Ha sido un verano lleno de emociones vividas internamente, y sentía que ya necesitaba hacer una pausa y alejarme un poco de las redes sociales, pues las ideas se agolparon y no sabía cómo aterrizarlas. Además, ha habido algunos cambios, como el hecho de que ya me he regresado a mi casa.

El caso es que haber regresado me ha hecho ver las cosas de manera diferente. Pensé que mis metas, mis ilusiones, la ideología que he adoptado y mi manera de ver la vida no se modificarían al irme a casa de mi madre, pero supongo que todos los ajustes que hubo qué hacer desde marzo del año pasado, concretamente con el funcionamiento de la casa, hicieron que me dejara absorber por algunas situaciones. Hasta que regresé me di cuenta de que mis puntos de vista habían cambiado, se habían diluido, o simplemente ya no estaban en mi radar.

Pensé que podría seguir con mis planes como si nada, pero sin darme cuenta, la tónica de este blog cambió porque tuvo qué cambiar; ya era imposible mantenerlo como lo hacía antes de que el bicho nos hiciera encerrarnos en casa y, aunque traté de ajustarme a la situación, simplemente me resultó imposible mantener la tónica. Ahora lo uso para pensamientos más personales, y pienso que no debería quebrarme la cabeza tratando de mantenerlo de una manera determinada, sino dejarlo que fluya.

Estoy de regreso, pero sin forzar, y sin rutinas. Simplemente lo dejaré que se desarrolle como un reflejo de lo que soy, de lo que hago y de lo que tengo.

Y aunque en el encierro las estaciones del año no se distinguen más que cuando tenemos qué usar suéter, pues el verano da para muchas ilusiones.

Fotografía urbana de Yener Torun

Bases para pensar

La gente no puede tener poder mientras los individuos no tengan pleno dominio de sí mismos. Las masas pueden manifestarse de manera fuerte, pero necesitan guías, y muchas veces, esos guías los hacen pensar que la violencia es la mejor solución. Y los hacen creer que son libres, mientras en realidad son esclavos de un marco ideológico.

Hay muchos que sólo debaten concretándose a preguntar, ¿Y cuál es el camino correcto según tú? ¿Y qué es para ti un hombre de verdad? Naturalmente ni siquiera me tomo la molestia de contestarles, pues sé que me rebaten cegados por el hecho de ver que hay quienes piensen igual que ellos.

Para mí, lo correcto es lo que les resulta agradable a quienes me rodean, lo que no les molesta, lo que no los incomoda. Somos seres gregarios y hay qué fomentar la sana convivencia. Lo equivocado provoca fricciones. Lo equivocado rompe la armonía. Lo equivocado se ve feo. Así de simple.

No pienses en el poder de la gente. Piensa en el poder sobre ti mismo.

Algunos se imaginarán a qué me refiero…

Foto por Isravel Raj en Unsplash

Los romanticismos del interior

Desde hace algunos años se puso de moda el cultivo de bayas, esos frutos también conocidos como “frutos del bosque” o “berries”. Son cultivos que necesitan un clima controlado y ciertos requisitos de siembra y cosecha. Lo que llama la atención es la exigencia para alcanzar los estándares de calidad requeridos, pues la mayor parte de las cosechas es para exportación.

Y parece ser muy lucrativo. Tanto en la ribera de Chapala como hacia el sur del estado este giro ha crecido mucho, y es común ver largos tramos de carretera con carpas blancas. Las carpas que cubren los arbustos y les procuran el clima controlado. La merma se coloca de manera especial para atraer abejas.

Y claro, el subproducto. Es común ver la vendimia de frutos del bosque a precios muy accesibles a pie de carretera por toda la zona que va de Jocotepec a San Juan Cosalá.

Productos jaliscienses producidos al vapor, no tradicionales, pero que han activado la economía de algunas regiones del estado. Mientras el sector agropecuario tradicional sigue agonizando, otros ramos avanzan.

Al menos hay un poco de prosperidad. Sólo que, como siempre, faltan el valor agregado y la diversificación de cartera. Creo que se podía hacer mucho más con esos cultivos.

Foto por Mona Eendra en Unsplash

Jesús Navarro

Sergio Mendes – Olympia

La llave de las palabras

Una palabra puede cambiarlo todo. Lo difícil es encontrar las palabras adecuadas.

Sir Chandler

Blog de un viajero frecuente

pildoras para soñar

blog de cuentos y otras cosas

Sociología de moda

Mitos y reflexiones de la moda.

Hassentidoque.wordpress.com

Has sentido que...

UNA LUZ MÁS

Ante los demás nos define lo que hacemos y decimos, pero ante nosotros mismos nos define mejor lo que escribimos.

Hito Norte

Mantenlo simple. Soluciones para mejorar tu negocio y simplificar tu vida

AMERICAN GALLERY

Greatest American Painters

Such is life

Pedazos de vida desde mi perspectiva

RelatoCorto

Blog Fiction

Millenial Financiera

Finanzas personales para jóvenes profesionistas

siempremillennialhome.wordpress.com/

Blog de espíritu millennial, para la generación de la tecnología, los viajes, el yoga, la meditación, las experiencias, el emprendimiento, el cuidado del medio ambiente. Blog de y para M I L L E N N I A L S

LaNocheEnQueTúMueras

Escritora y lorquiana

f1metrics

Mathematical and statistical insights into Formula 1

toro bravo photography

Street Photography is my passion

A %d blogueros les gusta esto: